Un padre, un hermano, un amigo, un maestro, todo eso y mucho más es Dragó en mi vida, eternamente agradecido por los consejos que entre líneas va dejando a su paso, esplendido, magnifico, gigante, excelso escritor de los que ya no quedan, animal a extinguir, lo sabe y por eso saborea todo aquello que toca, huele y prueba. Lobo estepario que ha ido forjando su soledad con el transcurso del tiempo y de sus paseos por este mundo, que al final se le ha quedado pequeño, holandés errante que cuando se aleja de iberia la escribe, la sueña, la añora, no así a España que a un viajero como es el, empedernido, se le antoja provinciana, caótica, muy poco España, o al menos de esa España que el recuerda y que hace mucho tiempo que fue. Amigo de sus amigos y también, por que no decirlo, de sus enemigos, que se cuentan a millares, le admiramos precisamente los que le hemos leido, miestrass que los del otro lado, solamente lo han escuchado brevemente y sin agudizar el oído, lastima, se pierden a un grande entre los grandes. Gracias Fernando por tu generosidad, por tu buen hacer, por haberme presentado gratuitamente a Hesse, a Junger, al eterno Jung, al indomable Mishima y a tantos y tantos que han entrado en mi vida y gracias a ti se quedarán para siempre. Desde aquí también aprovecho para pedirte perdón, perdón por haberme adueñado de tu camino del corazón, por envidiar tus vidas, viajes, idas y venidas, las he hecho un poco mías, aunque también saboreando tremendamente las mías. Maestro va por ti esta montera que envío al aire, nos veremos en otras ocasiones, aquí mismo en este Blog, hasta entonces cuídate amigo
viernes, 30 de octubre de 2009
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